Ya tenemos claro que espacios públicos escasean en Santiago y para peor, los pocos que existen de gran extensión acorde a la escala metropolitana están mascados por inversiones privadas. El parque Araucano se anotará con Kidzone, un centro de entretención para niños, mientras el parque O’higgins, el mejor caso por excelencia, que alberga a Fantasilandia, Arena Santiago y la Universidad Bernardo O’higgins (UBO) ahora se anotarÃa con otra iniciativa.
Siga frunciendo el ceño después del salto
Este fin de semana salió publicado en EMOL y reproducido en Terra que Peter Hiller, accionista mayoritario del club de la Universidad de Chile (14,36%) después de la corredora de bolsa LarraÃnVial, “estarÃa realizando gestiones en La Moneda para ampliar la concesión que tiene en el Parque O’Higgins sobre el Arena Santiago”¹ para construir un estadio para su club.
Quienes usamos el metro y las micros durante el fin de semana somos testigos frecuentes del daño que ocasionan las barras bravas por donde pasan, además del miedo e inseguridad que producen en quienes debemos compartir el bus o el carro del tren con estos sujetos. Concentrar esa movimiento de personas en el parque O’higgins en el fin de semana con el destrozo de mobiliario y el desplazamiento de fuerzas especiales como en cada partido espantará a las familias que visitan este gran parque , y lo peor: robarle cientos de metros cuadrados para no sólo construir un estadio (US$35 millones), sino además instalar restaurantes, oficinas (¿?), un centro de salud, un centro escolar y universitario y tiendas en pleno Parque O’higgins.
La aprobación del aumento de la concesión de Hiller deberÃa resolverse pronto ya que la confianza de Hiller en su aprobación ya lo llevó a decidir que las construcciones deberÃan iniciarse en julio del próximo año y Gonzalo Mardones, evocador de literales metáforas como las que plasmó y expuso para su proyecto de remodelación del estadio Nacional serÃa el arquitecto encargado de este estadio y la caravana de equipamiento anteriomente señalado.
Sin duda, un estadio para el equipo universitario es una gran noticia para los seguidores y sus accionistas, un plan de equipamiento integrado al estadio también concitará gran apoyo, pero nadie se molestará en recuperar esos metros de espacio público que tanto escasean.
¹ Cuerpo B, El Mercurio. 28 de agosto
Tags: espacio, o'higgins, publico
Eduardo escribió el Aug 30 10 at 10:24 pmEncuentro que tienes la razón en el comentario acerca de los parques y áreas verdes, asà como también en la certeza acerca de las barras bravas, pero, siendo un poco abogado del diablo respecto al artÃculo, se debe decir que en el mundo, grandes parques han sido concesionados y explotados con inversiones privadas debido a que la mantención, costos de recuperación, arborización, seguridad, etc, son tremendamente elevados como para ser solventados por los municipios respectivos. Ahora, cuál es el destino de esas inversiones o concesiones, ese es el tema, porque un estadio aglutina cierto público, tiene externalidades que pueden ser positivas o negativas (no es culpa del estadio, ni los dueños ni menos del arquitecto, si los hinchas se portan como el ajo), y la capacidad de ser aporte para el entorno donde se emplaza. Encuentro aberrante en términos estéticos y funcionales el kidzone o como se llame, en el parque araucano, pero creo que un centro deportivo, estadio, arena santiago, con inclusión de canchas en el parque, más una remodelación del mismo, arborización, revitalización de las zonas abandonadas, reubicación y puesta en valor de locales comerciales existentes en el o’higgins, es decir un plan maestro del parque incluyendo el estadio, puede llegar a ser un buen aporte para detener el creciente deterioro del mismo. No se ha dicho nada de su ubicación ni tamaño asi que mal se puede pensar en las “zonas destruidas” verdes que hay que “recuperar” ni tampoco en la manera en que se pretende compensar ese hecho. En el mundo, insisto, los estadios son aglutinadores de público, tienen centros culturales, restaurantes, centros comerciales, lo que sea, y pasan a convertirse en plazas, en centros urbanos, en focos de atracción, qué mejor que plantear una actividad deportiva en un lugar apto para que la familia pueda hacer deporte en vez de insertarlos en lugares vandálicos, extirpados de la ciudad para que “los niños se porten bien o si se portan mal lo hagan lejos”, eso es formación y cultura, no criterio arquitectónico……en todo caso, no es que no comparta tu opinión pero trato de verlo por otro lado…saludos!
ene escribió el Aug 30 10 at 11:03 pmEncuentro razonable el argumento a favor y también aprecio que hagas el esfuerzo por verlo de otra forma. Antes que todo, aclaro que las bravas bravas no se las achaco al estadio ni los dueños ni el arquitecto, aquello debe descartarse automáticamente, es un problema de sociedad.
No obstante, independiente de si se destruyen áreas verdes del Parque O’higgins sà creo que el proyecto en su afán de aglutinador de equipamiento se podrÃa transformar en una simple adaptación de un burdo mall, seudo espacio público al que asistimos encantados y debemos gastar para pasarlo bien, además instalar oficinas es un despropósito porque además deberÃa construirse un sistema de tráfico vehicular para soportar los flujos, considerando que Arena Santiago está en el corazón del parque.
El O’higgins, es en parte, como el parque Forestal, el Santa LucÃa o el Bustamante donde no tienes necesidad de gastar algo para poder pasarlo bien, disfrutar de áreas verdes, subirse a los juegos, andar en bicicleta, por ejemplo, además aquello de la actividad deportiva no serÃa gratuito -una empresa, con justo razón, no se dedica a hacer obras de caridad-De todas formas, gracias Eduardo por compartir tu opinión.
Daniel escribió el Aug 31 10 at 7:30 pmel club hipico! a quien le importa la hipica y ocupa un tremendo paño que se cierra al poniente y al sur.
ene escribió el Sep 01 10 at 11:22 pmJajajaja










